San Lorenzo del Escorial, casa de reyes

 



El 23 de abril de 1563, hace 450 años, se colocó la primera piedra de la construcción del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, uno de los monumentos más representativos de la arquitectura española, este acto fue bastante discreto, ya que no contó con la presencia del Rey Felipe II. El conjunto arquitectónico, de dimensiones colosales, está situado en las estribaciones de la sierra de Guadarrama, a unos 50 kilómetros al noroeste de Madrid, y consta de un monasterio, iglesia, palacio y panteón real. 


El rey Felipe II encargó su construcción al arquitecto renacentista Juan Bautista de Toledo, que había sido ayudante de Miguel Ángel en la basílica de San Pedro del Vaticano, pero, tras su muerte en 1567, las obras corrieron a cargo de Juan de Herrera, optando por su célebre estilo herreriano, caracterizado por la simetría y la austeridad. San Lorenzo del Escorial albergó el mejor conjunto de arte de la España del Renacimiento, con el que sólo podía competir el Vaticano del siglo XVI. El Escorial posee nada más y nada menos que 2.673 ventanas que en ocasiones dan la sensación de perderse en el horizonte. La longitud de sus muros es de 200 x 165 metros y contienen 4.000 estancias repartidas en tres pisos, 160 metros de corredores, 1.250 puertas, 16 patios interiores, 88 fuentes, 45.000 libros impresos, 5.000 códices, 1.600 cuadros y 540 frescos. 


Felipe II construyó el monasterio de El Escorial para conmemorar la victoria en la batalla de San Quintín, que dio lugar el 10 de agosto de 1557 en la festividad de San Lorenzo. Posteriormente, este colosal edificio se convirtió en la residencia de la familia real española y en su lugar de sepultura. El mismo monarca murió el 13 de septiembre de 1598 en una alcoba de El Escorial, tenía 71 años y su agonía duró 53 días, en los que sufrió todo tipo de enfermedades: gota, artrosis, fiebres tercianas, accesos e hidropesía, entre otras. Según fray José de Sigüenza, que fue su consejero, la gota le atormentó durante varios años y en el verano de 1598 se sintió «asado y consumido del fuego maligno que le tenía ya en los huesos». 


La pequeña aldea de El Escorial reunía las condiciones físicas adecuadas para llevar a cabo tal obra. Su abundancia de bosques, canteras y cotos de caza, la calidad de sus aguas y su situación en el centro geográfico de la península ibérica, a los pies del monte Abantos, fueron factores determinantes para su elección definitiva, que tuvo lugar en 1561. 


Un año antes del comienzo de las obras, Felipe II empezó a adquirir las tierras colindantes al solar donde se iba a edificar el Monasterio, con la intención de crear un territorio cuya propiedad fuera de la realeza, denominado Real Sitio de El Escorial, para usos recreativos, agropecuarios y de caza. Entre ellas se encontraban las fincas de la Dehesa de las Ferrerías de Fuentelámparas (hoy llamada de La Herrería), situada en el actual término de San Lorenzo de El Escorial, y de La Granjilla de La Fresneda, en el vecino pueblo de El Escorial. Las obras duraron veintiún años, a lo largo de los cuales el entorno urbanístico y social de El Escorial fue transformándose.  


n 1562, un año antes de la colocación de la primera piedra, se preparó el terreno y se abrieron zanjas para construir los cimientos, en un paraje solitario junto a la humilde aldea de El Escorial. El padre Sigüenza explicó que el 23 de abril de 1563 Juan Bautista de Toledo dio el visto bueno para comenzar la gran obra y asentar la primera piedra. Juntó a los aparejadores y oficiales, llamó a los religiosos para que estuvieran presentes exceptuando al prior del monasterio que no asistió debido a su fatigo. El Vicario y los demás nombrados llegaron al medio de la zanja, que es ahora debajo del asiento del Prior en el refectorio. Los religiosos y los circunstantes, el rey no estaba presente, se pusieron de rodillas y bendijeron el lugar. 


Para llegar a esta localidad, solo tienen que coger la línea C-3 de Cercanías, dirección El Escorial, que puedes coger en Sol, en Atocha, o en Getafe, en la estación del Casar, a una parada de metro de la universidad. 





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